Acayucan: Entre lo antiguo y lo moderno
El recorrer las calles de Acayucan es una sensación extraña, ver a las personas vendiendo flores, rábanos, cilantro, totopos y al lado vemos un café web.
Lo mismo pasa en el parque, niños brincando en inflables, otros manejando carros eléctricos y más allá un encuentro de jaraneros.
Cada negocio tiene su historia, a muchos les cuesta trabajo entender que el futuro ya está aquí, que ahora no necesitamos escribir cartas en papel para comunicarnos con nuestros seres queridos, que la magia del correo electrónico y de las cámaras web, nos acercan (aunque sea de una forma virtual) con las personas que amamos.
¿Podrá Acayucan pasar de lo antiguo a lo moderno? No estoy en contra de nuestras tradiciones, tenemos que cuidarlas y promoverlas, pero también estoy a favor de la tecnología, me pregunto ¿acaso no podemos exportar totopos por Internet? ¡Por supuesto! Sólo hace falta creerlo.
Mientras tanto, esperaré. Seguiré recorriendo mi Acayucan, mi ciudad de contrastes.